En éste día lleno de amor, besos, amistad y corazones rotos, comparto con ustedes el origen oscuro de esta celebración,
el cual nos lleva a la antigua Roma: La Lupercalia.
Lupercales, la fiesta romana de la fertilidad.
La fiesta romana de las Lupercales, que se celebraba del 13 al 15 de febrero, tenía características que en la era cristiana se
dividieron entre el Carnaval y San Valentín.
Sus orígenes y propósito están relacionados con la fecundidad de las mujeres y la naturaleza.
Según la leyenda, los gemelos Rómulo y Remo fueron amamantados por una loba llamada Luperca, la cual se convirtió en el
animal totémico de Roma.
Del 13 al 15 de febrero se celebraban en su honor las fiestas llamadas Lupercales, que se suelen asociar a los orígenes de San
Valentín pero que en realidad tenían mucho más en común con el Carnaval.
Eran la celebración de la fertilidad, tanto de las mujeres como de la naturaleza misma, y su origen se remonta más allá del
nacimiento de la propia Roma.
La imagen de las Lupercales es la de jóvenes hombres, casi desnudos y vestidos con pieles, que persiguen a las mujeres golpeándolas
con tiras de piel de cabra para procurarles la fertilidad.
Era una de las fiestas más desinhibidas de los romanos y, junto con las Saturnales -que tenían lugar en diciembre-, dieron origen al
Carnaval.
Y la epilepsia en francés, la epilepsia era conocida como la maladie de Saint Valentin; en holandés
sintvelten (san Valentín) acabó siendo sinónimo de epilepsia.
Y en alemán, la epilepsia se conoció como la plaga de San Valentín.
La unión del romance y San Valentín se dio en la literatura en la Edad Media.
Con el tiempo y la revolución industrial, las tarjetas de amor se convirtieron en negocio en masa que poco a poco transformó la
fecha en un día comercial.